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Hace apenas unos pocos años nadie hubiera podido imaginar que la escena eSports rugiría con los campeonatos de juegos como ‘Clash of Clans’. Y, sin embargo, aquí estamos. Lejos de quedarse relegados a una posición minoritaria, los juegos multijugador y competitivos para dispositivos móviles se han convertido en un mercado que hace vibrar a millones de seguidores, al tiempo que genera tal cantidad de dinero que sorprendería a más de uno.

En líneas generales, existen dos géneros bien definidos: MOBA y Batttle Royale. Son dos modalidades que están creciendo siguiendo sus propias sendas y que, en ocasiones, también tienen perfiles de jugador muy distintos. No obstante, ambas tienen algo en común: solo se pueden disfrutar en el teléfono si nuestro modelo es capaz de proporcionar un rendimiento constante y fluido.

Honor Play

A las consolas les ha salido un fuerte rival en los eSports.Ofrecido por #EspacioHonor

Posted by Xataka on Thursday, November 8, 2018

MOBA: un género veterano que sigue evolucionando

A pesar de la diversidad de títulos, la idea básica de los MOBA no ha cambiado mucho desde que ‘DOTA’ sentara sus bases allá por 2003. De forma casi universal presentan una combinación de recorridos laberínticos y áreas bien delimitadas repletas de esquinas y recovecos donde tender emboscadas al enemigo; todo ello desde una cámara con vista superior.

A priori no parece una combinación muy adecuada para un teléfono móvil. Pero, este género se adapta muy bien a dicho soporte por el uso de acciones relativamente simples en escenarios (tradicionalmente) de baja poligonación sin libertad de cámara.

‘Heroes Evolved’ es un MOBA de PC trasplantado a Android que exige unos requisitos potencialmente más elevados que sus rivales en espacio de almacenamiento. Una vez descargados todos los paquetes desde Google Play, estamos hablando de más de 1 GB de instalación. A este dato hemos de sumar además el espacio necesario para manejar los archivos temporales, un coste elevado para poder disfrutar de uno de los MOBA más competentes del panorama.

‘Vainglory’ es también otro juego potencialmente glotón. Sus desarrolladores especifican entre los requisitos mínimos un triste gigbyte de RAM y un procesador dual-core. Sin embargo, a la hora de la verdad, deberíamos superar dichos números para jugar de forma holgada a este espectacular MOBA 5v5. Los requisitos de almacenamiento, por su lado, dejan fuera a los dispositivos de gama baja. El juego recomienda un mínimo de 2 GB libres tras la instalación, que con nada menos que 1,2 GB es todo menos ligera.

Otros MOBA de éxito, como ‘Arena of Valor’, resultan más o menos igual de exigentes en cuanto a especificaciones técnicas.

Como vemos, un problema general que tienen todos los MOBA es su voracidad en términos de almacenamiento. Se hace por tanto imperativo contar con un teléfono espacioso o con capacidad de expansión vía Micro SD.

Battle Royale: cuando el teléfono se convierte en otra víctima

El segundo género multijugador por antonomasia es el Battle Royale. Se trata de una opción bastante antigua y que últimamente ha experimentado un resurgir en PC gracias a una nueva hornada de títulos que a su vez han dado el salto a los dispositivos móviles. El problema aquí es que estamos hablando de títulos en primera y tercera persona con cámaras dinámicas, una buena carga poligonal y mucha, mucha acción. La clase de factores que hacen sudar a más de un móvil de gama alta.

Así como títulos sencillos y creativos como ‘Black Survival’ pueden ejecutarse en prácticamente cualquier “cacharro”, la versión móvil de PUBG ya resulta más exigente. Tencent afirma que hay más de medio millar de móviles compatibles, lo cual no quiere decir que puedan ejecutarlo con fluidez. La RAM mínima es de 2 GB y, si hablamos de chipsets, vamos a necesitar mucho más músculo que el proporcionado por un quad-core de gama media.

‘Fortnite’, el otro gran bombazo del Battle Royale, acaba de desembarcar para Android de forma limitada. El juego es compatible con un pequeño puñado de dispositivos, entre los que destacan Honor 10 y Honor Play.

Los requisitos técnicos anunciados por Epic apuntan a un juego creado para smartphones de cierta categoría, muy por encima de las exigencias del clásico MOBA. Como mínimo, estamos hablando de 3 GB de RAM (a partir de 4 sería mejor aún), mientras que la GPU debe ser una Adreno 530, Mali-G71 MP20, Mali-G72 MP12 o versiones más recientes de las mismas.

Puesto que las partidas a cualquier Battle Royale se suelen extender a lo largo de horas, todos los posibles problemas de throttling que pueden aparecer en los MOBA también lo hacen en este género. Hablamos de la ralentización en prestaciones para evitar dañar al chipset o drenar la batería en cuestión de minutos cuando el smartphone se sobrecalienta en exceso.

Para evitarlo, muchos usuarios apuestan por instalar aplicaciones de optimización (a veces simples paquetes de minado de datos que hacen poco por mejorar el rendimiento) o mancharse las manos con la configuración de Android.

Algunos trucos para mejorar el rendimiento de Android

Hay que partir del más inevitable truismo cuando toca hablar de videojuegos: de donde no hay no se puede sacar. Esto es, si quieres obtener el máximo partido de los últimos MOBA o Battle Royale, vas a tener que apostar por un teléfono de cierto nivel. Estos títulos exigen procesador, necesitan RAM y demandan una pantalla de dimensiones generosas.

Hablando de la RAM, es interesante contar con 4 GB o más y que sea rápida. El Honor Play, por ejemplo, utiliza chips LPDDR4X, mucho más veloces y un 30% más eficientes que los LPDDR3. Esto no solo implica un acceso más rápido, sino también menos consumo y menos esfuerzo para la batería, reduciendo la incidencia de throttling.

De otro lado, un móvil con chips UFS 2.1 (caso del Honor Play) proporciona velocidades de lectura de entre 700 y 800 MB/s, muy por encima de la lentísima tecnología eMMC. Esto no solo implica tiempos de carga más cortos, sino también una drástica reducción en el trasiego visible de datos, causa habitual de interrupciones.

Dicho esto, siempre hay pequeños trucos que podemos utilizar. El primero y el más recomendable es desactivar los servicios de fondo. Aplicaciones como Facebook devoran RAM e incordian continuamente al sistema solicitando pings que pueden interrumpir una partida en el momento más intenso. Asegúrate de que estén cerradas. Honor incorpora en su capa de personalización MIUI una herramienta que permite cerrar aquellas de mayor consumo.

Otra acción que debemos considerar es actualizar a una versión más reciente de Android. En este sentido, Android 9 Pie incorporará algunas funciones específicas para sacar todo el jugo posible a los juegos más ambiciosos. Por ejemplo, siempre que sea viable, la próxima versión de Android mantendrá en RAM el estado del juego cuando salgamos de él para recuperar una partida mucho más rápido.

A todo esto podemos sumar la posibilidad de utilizar tarjetas Micro SD específicas para juegos. Idealmente deberemos instalar siempre cualquier juego en el almacenamiento interno. Si no es posible, solo deberíamos utilizar una tarjeta Micro SD con clasificación A1 o A2.

Estas ofrecen una mayor velocidad sostenida y de acceso que otras. La diferencia de precio es tan pequeña en relación al incremento en prestaciones que realmente no merece la pena utilizar otra más barata.

GPU Turbo llega al rescate del framerate

Como el hardware tiene un límite, es importante apuntar alto cuando buscamos un dispositivo para jugar. Ahora bien, muchas veces algunos de estos límites no los imponen los circuitos y chips, sino el software encargado de coordinar su funcionamiento. Esto es especialmente cierto en el caso de Android, pues se trata de un sistema operativo que ha de funcionar con los teléfonos de infinidad de fabricantes.

El famoso throttling del que hablábamos tiene lugar en gran medida porque Android debe lidiar con múltiples procesadores, cada uno con sus propias peculiaridades. Si a esto se une el pobre trabajo de personalización realizado por algunas casas, que priorizan el estilo sobre la funcionalidad o el rendimiento, tenemos un desastre en ciernes.

Para solventar estos problemas, Honor utiliza en sus dispositivos más recientes y avanzados la tecnología GPU Turbo. La firma tiene el privilegio de ser una de las pocas que fabrica sus propios teléfonos y también cuenta con procesadores de diseño propio. Esto ha hecho posible introducir una serie de mejoras en el rendimiento gráfico de dispositivos como Honor Play y Honor 10.

Estamos hablando de una eficiencia gráfica mejorada en hasta un 60% y una reducción del consumo del 30% en el caso del Honor Play. ¿Cómo es posible obtener estos datos sin introducir un overclocking potencialmente peligroso? GPU Turbo pone a trabajar la unidad gráfica del chipset de forma inteligente en lugar de acelerarla.

Lo cierto es que en muchas ocasiones un juego repite uno o varios fotogramas por segundo cuando no hay actividad, así que GPU Turbo señala a la GPU cuándo no tiene que trabajar en la generación de una nueva pantalla. De este modo, la unidad gráfica del chipset trabaja a máxima potencia solo cuando lo necesita, reduciendo al mismo tiempo el consumo de la batería.

Solo cuando hay que generar un nuevo fotograma, se utilizan todos los recursos. Así lo muestra el rendimiento de ‘PUBG Mobile’, que experimenta un salto de 28 FPS a unos sólidos 40 FPS gracias a la activación de GPU Turbo.

La mejora más importante que introduce GPU Turbo a nivel de rendimiento no es en sí mismo el incremento en la velocidad de juego, que siempre es agradecida, sino la reducción del jittering y el refuerzo de un framerate que pasa de ser inestable a lineal. Con ello, no solo la experiencia de juego resulta más agradable a la vista, sino que el dispositivo cuenta con los recursos necesarios para evitar una ralentización en el peor momento.

Vibración inteligente y sonido 3D para meterte en la acción

Como vemos, GPU Turbo no es un overclocking al uso. Se trata de un software específico para los chipsets de los teléfonos Honor que hace que sus unidades gráficas trabajen de forma más inteligente. Siguiendo esta idea básica, el Honor Play también incorpora varias tecnologías para acrecentar la inmersión del usuario en el juego.

Una de ellas es 4D Smart Shock. Gracias a un software específico, el teléfono es capaz de reconocer explosiones, tiroteos y hechizos de forma automática para introducir una vibración inteligente y transmitir al jugador ese feedback que en ocasiones no se comunica debidamente.

Por si esto no fuera suficiente, el traqueteo de las armas y el ruido de las aspas de un helicóptero al caer no solo se transmitirán al jugador en forma de vibraciones. El Honor Play también se beneficia de sonido envolvente tridimensional utilizando auriculares estéreo y haciendo más fácil localizar al enemigo aunque no lo veamos en el mapa.

Son mejoras que contribuyen a llevar las sensaciones de juego a un territorio ajeno al hasta ahora exclusivo de ordenadores y consolas. Vienen a demostrar las posibilidades lúdicas de algunos smartphones, como los de Honor, para disfrutar a lo grande de los géneros más candentes del momento.