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La evolución hacia el teléfono más bonito y la búsqueda del producto más avanzado tecnológicamente llevan un mismo camino. Parece que toda la industria se pone de acuerdo en que el dispositivo más atractivo es aquel que cuenta con las líneas más simples en su frontal y se las ingenia para que toda la superficie esté dominada por una pantalla táctil.

El mercado también habla al respecto y es un hecho que los productos que van consiguiendo un nivel de diseño superior van siendo los preferidos dejando en pocos meses a otros modelos como antiguos o poco deseados. Ninguna empresa se quiere quedar fuera de esta carrera, pero pocas pueden llevar el ritmo de la innovación, marcar tendencia.

La carrera de todos los fabricantes tiene como meta crear un teléfono en el que el frontal sea todo pantalla

Lo realmente complicado en esta historia no es crear un smartphone de 1.000 euros que sea espectacular, lo difícil es conseguir implementar adelantos técnicos y diseños especiales en toda una gama, independientemente de su escalón de precios.

En el camino hacia el móvil “todo pantalla” hemos vivido diferentes etapas, con limitaciones e innovaciones que han ido apareciendo en poco tiempo. Unas han llegado para quedarse, otras han surgido como solución temporal hasta que una nueva tecnología resolviera el problema. Vamos a repasar algunos de los procesos más importantes.

La eliminación de los marcos

En el mundo de los teléfonos móviles con pantallas táctiles, la eliminación de marcos ha sido el gran trabajo de los ingenieros y diseñadores, o al menos el que más tiempo ha estado evolucionando.

Es coger un teléfono móvil con marcos y transportarnos automáticamente al pasado

Cada generación de teléfonos importantes ha ido recortando milímetros en los bordes de pantalla con respecto a las dimensiones totales.

Inicialmente el trabajo se centró en los laterales, dejando los marcos superior e inferior como espacio útil, ya que había que dejar sitio libre para algunos elementos esenciales: cámaras, sensores, altavoces. La diferencia entre un teléfono actual o uno que parece antiguo radica en los marcos por encima de cualquier otra especificación.

El complicado caso del marco inferior

Para conseguir reducir los marcos, hemos necesitado una mayor competencia por parte de los fabricantes de pantallas. Ahora hay más compañías capaces de innovar y mejorar lo que hacen otros. Al mismo tiempo, es necesario reubicar los componentes internos y externos del equipo.

Un buen ejemplo lo tenemos en la reducción del marco inferior con un proceso complejo llamado COF (del inglés Chip on Film). Hasta hace muy poco esto era una tecnología reservada a productos muy caros, pero Honor consiguió llevarla a un público mayor con su modelo 8X.

Lo habitual es utilizar tecnología COG (Chip on Glass), pero con COF se puede conseguir mejorar la barbilla o marco inferior en 2 milímetros. ¿Cómo? Nos apoyamos en la imagen anterior para explicar que el método COF permite plegar y envolver componentes para colocarlos detrás de la pantalla.

Otro cambio importante pasa por desplazar elementos internos, como las antenas, buscando un emplazamiento que deje más libres las zonas laterales y mantenga su correcto funcionamiento. En el diseño de antenas ya se tiene en cuenta que van a ser usados de forma horizontal o vertical.

Fuera barra de navegación

La historia de Android está relacionada con los botones de navegación del sistema de Google, los que siempre han estado bajo la pantalla o en su zona inferior. Ahora siguen siendo necesarios, pero no hace falta que sean botones físicos.

Al igual que ha sucedido con la reducción de los marcos, hemos visto cómo poco a poco todos los fabricantes terminaban por elegir la alternativa más lógica para obtener más espacio en el frontal: dibujar esos botones en pantalla.

Cambios en la proporción de pantalla

El siguiente cambio que hemos experimentado en todo tipo de pantallas es que su proporción cada vez es menos cuadrada y se apuesta por una visión más panorámica de los contenidos.

¿La razón? Es la forma de crear terminales capaces de mostrar más información manteniendo unas proporciones cómodas para coger el teléfono con una mano. Desde el punto de vista multimedia y de la interfaz, también se ha demostrado que es mejor para la representación de contenidos.

Esto se encuentra completamente extendido, es casi imposible no verlo en un teléfono de gama alta y prácticamente todas las gamas inferiores han adoptado el cambio como lógico y útil.

Igual que ocurre con los modelos que poseen marcos, ocurre con la proporción de pantalla: todo aquel que no cuente con un panel 18:9 o más panorámico es cosa del pasado, mientras que los lanzamientos con formato 19:9 empiezan a mandar este 2019.

Nuevos sistemas de refrigeración

Qué sucede cuando tienes que recolocar componentes y aprovechar el espacio al máximo, pues que puedes encontrarte con problemas de calentamiento. Afortunadamente, los ingenieros están diseñando nuevos sistemas de refrigeración que mejoran el funcionamiento de los equipos durante los procesos más exigentes.

Tenemos que poner como ejemplo el sistema The Nine, que ha sido estrenado en el Honor View20. Combina hardware y software para conseguir mejorar el rendimiento térmico: refrigeración líquida en un tubo ultradelgado en forma de “S” que recorre el chipset y la cámara pasando por batería y chips que gestionan la carga.

La inteligencia artificial de “AI Smart Cooling” predice cuando se van a producir calentamientos y se encarga de gestionar el funcionamiento del procesador Kirin 980.

Buscando un lugar para el sensor de huellas

Es sin duda el elemento más grande del frontal y, si quieres que no te arruine el diseño, tienes que acomodarlo en otro lugar. Unos optan por emplazarlo en la trasera o el lateral, otros por situarlo bajo la pantalla.

Sea en la trasera o bajo la pantalla, al sensor de huellas lo hemos sacado del frontal

En esto hay mucho debate abierto todavía, ya que puede parecer que la solución ideal es colocarlo bajo la pantalla, al menos parece la alternativa más avanzada tecnológicamente.Pero es algo que no se puede hacer en todo tipo de pantallas y tampoco garantiza un funcionamiento tan rápido como el de los sensores que ya estábamos utilizando. También es una cuestión de gustos y costumbres.

Sea como sea, las diferentes opciones son válidas para ofrecernos seguridad y comodidad de uso, y en todo caso nos permiten tener un frontal en el que todo es pantalla.

La llegada del notch

Entre 2017 y 2018, el notch ha llegado a nuestras vidas como una moda pasajera. Nacía como la única solución para seguir teniendo elementos en un frontal en el que la pantalla domina el espacio.

La mayoría de los cambios no han sido fáciles, se han ido forjando poco a poco

Estamos en un punto en el que los fabricantes pueden crear pantallas que ocupen todo el frontal, pero qué hacemos con cosas como la cámara frontal y los sensores: crear una pequeña isla negra que flota en la parte superior de la pantalla y colocar ahí esos elementos.

Estéticamente te puede gustar más o menos, lo que es una realidad es que han pasado muy pocos meses para encontrarnos con esta idea refinada, con diseños mucho más atractivos y menos intrusivos con la pantalla.

Parece claro que el elemento más complicado de salvar, por su tamaño y necesidades, es la cámara frontal, vamos a conocer tres opciones que plantean una alternativa al notch:

 

1. Una gota para para la cámara

El siguiente paso parecía claro: hacer los notchs bastante más pequeños e integrados con los componentes llegando a un punto en el que prácticamente solo hubiera espacio para la cámara frontal.

A ese punto han llegado la mayoría de fabricantes dejando una pequeña gota o lágrima (lo llaman waterdrop/teardrop) que cae desde el marco superior del teléfono.

 

2. Una cámara deslizante

La opción más exagerada es la de integrar la cámara frontal en un elemento deslizante, lo que alguno ya denomina como cámara pop-up. Esto tiene como positivo que, efectivamente, deja el espacio libre para la pantalla.

Como negativo, pues que es una solución cara, ideada para teléfonos de gama alta, que además implica contar con mecanismos. Cosas que se mueven y están motorizadas terminan siendo susceptibles a fallos.

 

3. La cámara está en la pantalla

La opción más innovadora y la que mejor integra la cámara frontal en el diseño

Tras estudiar encuestas en las que se determina que el notch solo gusta al 29% de usuarios, Honor da una vuelta de tuerca al concepto con el estreno del View20.

¿Qué tal si hacemos un agujero del tamaño de la cámara? Parece un trabajo muy complicado por resistencia y por el propio funcionamiento de la cámara, que tiene que funcionar sin crear ningún tipo de protuberancia.

Como consecuencia, el método de perforación empleado por los ingenieros es muy especial, responde al nombre de pixel transition technology y con él se consigue que el módulo de la cámara quede directamente debajo de la capa superior de la pantalla. Es preciso que en su zona se realice un tratamiento para que la luz pueda penetrar sin interferencias.

Han conseguido además que solo ocupe 4,5 milímetros, por lo que solo habría que preocuparse por colocarla en el punto que menos moleste. De nuevo tirando de encuestas, han decidido que la mejor posición es en el lateral. Desde el punto de vista del uso también parece la mejor opción, sería el lugar que menos moleste a la hora de jugar o ver una película.

¿Cuál es el futuro?

Los teléfonos tienen que cambiar de forma importante en los próximos dos años, pero lo harán aquellos que están siendo desarrollados por las compañías más potentes en tecnología. La razón está en la utilización de pantallas flexibles que no están al alcance de cualquiera.

En cuanto a los teléfonos móviles tal y como los conocemos ahora, pues el esfuerzo se va a realizar en la diferenciación. Si nos damos cuenta, ahora mismo casi todos los teléfonos parecen iguales en su parte frontal, así que van a tener que ingeniárselas mucho para crear una identidad y un atractivo en sus desarrollo.