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¿Has conocido a tu pareja a través de una aplicación? Es un fenómeno social cada vez más frecuente. Pero, hasta la llegada de Internet, el grueso de las parejas surgían de entornos en común. Tu padre era el amigo de un amigo de tu madre, o habían ido juntos al mismo instituto. El amor era local.

Los chats en línea, las redes sociales y, finalmente, las aplicaciones para ligar se han convertido en la evolución de las relaciones personales. Los nativos digitales (millenials y postmillennials) estamos acostumbrados a usarlas porque nos son muy útiles, y en la funcionalidad y posibilidades están sus claves.

Pero, ¿son estas apps el futuro? ¿Qué tipos existen? ¿De verdad funcionan? ¿Por qué son gratuitas? Resolvemos estas y otras preguntas que te rondan por la cabeza cuando instalas una de estas aplicaciones para ligar en tu teléfono móvil y te predispones a conocer gente nueva. ¿Te ves valiente hoy?

¡Tienes un match!

El objetivo último de las aplicaciones para ligar lo elige el usuario. Los hay ambiciosos que buscan al amor de su vida, quienes persiguen nuevos amigos con gustos en común e incluso los que solo buscan pasar un buen rato. Y todo empieza con un match. Bueno, primero hay que bajarse la aplicación y registrarse… De modo que cogemos nuestro Honor 10(galardonado por la Asociación Europea de Imagen y sonido, EISA, como Lifestyle Smartphone 2018 – 2019) y entramos en la tienda de apps.

El grueso de las aplicaciones para ligar están disponibles de manera gratuita, como LovooTinder o Badoo. Otras son de pago, como Meetic y AdoptaUnTio. Cada una tiene sus propias funciones específicas y opera de forma diferente, si bien todas comparten la búsqueda de nuevas relaciones.

Tinder es una de las apps más conocida, y popularizó el término match, que ocurre cuando dos personas se clasifican mutuamente como “me gusta”. Tras un muy breve registro, uno puede hacer swipe a izquierda o derecha para decirle a la app quién no te gusta y quien sí, respectivamente.

El término swipe se ha usado tanto que forma parte del lenguaje actual estadounidense, e incluso ha salido una serie titulada Sideswiped (2018, arriba) que analiza con humor la complejidad de dar con la pareja perfecta, ya se use una aplicación de citas o no.

Lovoo también funciona deslizando la pantalla, y la interesante función de saber quién está cerca funciona muy bien. Para muchos, la localidad todavía es un factor importante.

Badoo dispone de un servicio similar (además de la posibilidad de abrirse en el navegador) y una forma intuitiva de filtrar por edad o gustos. También por “personas que se parecen a otras personas”, una función curiosa que recurre al reconocimiento facial para quien tiene muy claros sus gustos.

Por su parte, Meetic y AdoptaUnTio venden un servicio de cierta calidad frente a aplicaciones gratuitas. Lo cierto es que ambos algoritmos están muy cuidados y que su modelo de negocio es directo en lugar de basado en la venta de datos a terceros. Es un punto interesante.

Millenials y postmillennials, a la cabeza en su uso

Numerosos análisis como el que El País Semanal realizó en 2015 aportan datos sobre por qué estas aplicaciones triunfan. El estar “basadas en lo que nos entra por los ojos”, el “acelerar el proceso de conocer a alguien” o “conocer gente sin compromisos” son algunos de sus motivos clave. A medida que cambia la sociedad y ganamos más libertad, muchos tabúes de comportamiento se caen.

En el mismo año, la consultora Global Web Index llevó a cabo un estudio con Tinder cuyos datos llaman la atención. Por ejemplo, el 25% de los usuarios invierten en Tinder Plus, mientras que el resto prefiere el modo gratuito. Además, destaca la demografía de usuarios. Por ejemplo, el 30% de ellos están casados y el 12% tiene pareja estable. Ni todos los emparejados buscan relaciones sexuales ni las barreras de la monogamia resisten de manera hermética al siglo XXI.

Más datos curiosos: en Tinder predominan los varones. Un 62% frente al 38% de mujeres. Y el 83% de los usuarios tiene entre 16 y 34 años, lo que corresponde a las generaciones de millenials y postmillennials. Tiene sentido que los más jóvenes, que se han criado en un mundo de pantallas digitales, usen más estos medios para conocer gente. También que predominen los urbanitas (76%).

En Tinder, la presencia de hombres es mucho más abundante, lo que favorece que las mujeres puedan ser más selectivas

Si te preguntas qué funciona mejor en estas plataformaslos expertos coinciden en que “un mayor número de fotografías o más información biográfica multiplica las probabilidades de éxito”. Y aparecen fenómenos sociales muy interesantes, como la diferencia de comportamiento entre hombres y mujeres.

Los varones son más numerosos y ellas, más selectivas, por lo que los primeros logran un match en el 0,6% de los casos y las féminas en el 10,5%. Esto crea un bucle de retroalimentación: los chicos dan más “me gusta” para aumentar su índice de éxito y las chicas se vuelven aún más selectivas al saber que recibirán más “me gusta”.

Las aplicaciones para ligar, ¿funcionan?

Contestar con un “depende” no solo es lo más formal, también lo más acertado. Las aplicaciones para hacer nuevos contactos tienen grandes puntos fuertes, como la capacidad de buscar perfiles afines o conocer nuevos círculos sociales. Por contra, no todos los usuarios buscan el mismo tipo de interacción ni toda aplicación parece estar orientada al mismo fin.

Por ejemplo, Badoo y Tinder están catalogadas en el imaginario colectivo como aplicaciones para conseguir citas rápidas; mientras que AdoptaUnTio o Meetic se promocionan de cara a las parejas, el largo plazo y la estabilidad. Lovoo se encuentra a caballo entre ambas.

Del mismo modo que elegimos un teléfono móvil en base a nuestras necesidades personales, la elección de la app es un primer paso. La configuración de nuestro perfil el segundo, para lo cual se recomienda rellenar todos los campos lo más fielmente posible. Y ya que teléfonos como el Honor 10 cuentan con cámaras de 24 MP con asistencia de IA, qué mejor que usar estas herramientas.

No todos los usuarios desean mantener relaciones sexuales ni todos anhelan encontrar un amigo

Como esta cámara, las aplicaciones para ligar también funcionan mediante complejos algoritmos. Cuantos más datos aportemos sobre nosotros mismos, más acertadas serán las sugerencias. En el capítulo Hang the DJ, de ‘Black Mirror’, puede verse en clave de ciencia ficción futurista cómo funcionará la siguiente evolución de estas aplicaciones y cómo se calcula el porcentaje de afinidad.

Al no buscar todos los usuarios lo mismo, es importante respetar las decisiones de quien está al otro lado de la pantalla. No todos desean mantener relaciones sexuales ni todos anhelan encontrar un amigo. Por eso es tan importante la buena comunicación vía chat, una herramienta que todas estas aplicaciones incorporan de manera nativa. También hay que ser precavidos con qué información compartimos.

La importancia de la seguridad en apps de citas

Las aplicaciones para ligar son extraordinariamente útiles, pero conviene usarlas con cabeza. El negocio de casi todas ellas pasa por vender tus datos personales a marcas para que orienten sus campañas de publicidad. De ahí que las aplicaciones de pago, con un modelo de ingresos directo, tengan muchos usuarios al estar estos preocupados por su privacidad.

Por ejemplo, aplicaciones como OkCupid o eDarling son las mejor valoradas a la hora de encontrar pareja estable. Ambas cuentan con extensos –extenuantes incluso– formularios para explicar cómo somos o qué buscamos. Sus modelos de negocio son muy diferentes. OkCupid es “gratuita” para el usuario, pero comparte sus datos (edad, género, gustos…) con decenas de empresas de marketing. eDarling cobra directamente a éste y, salvo ataques por parte de ciberdelincuentes, uno puede presuponer que sus datos no se comparten.

La seguridad en Internet es lo suficientemente importante como para tener muy presente que nuestros datos son “públicos” en esta plataforma. En otras palabras, cualquier usuario puede leer lo expuesto en nuestro perfil, no así el contenido de los chats o nuestras interacciones. Esto significa que hemos de tener cuidado con aportar datos personales, como direcciones.

Asimismo, es recomendable proteger el teléfono móvil mediante una contraseña. Si es única, mejor. Dispositivos como el Honor 10 cuentan con un panel biométrico en su botón principal, de modo que solo nosotros podemos acceder al contenido del teléfono y, por tanto, a los chats de las diferentes aplicaciones.

Imágenes | iStock/David-PradoiStock/MotortionGlobalWebIndexiStock/AntonioGuillemiStock/Ridofranz